Mi último post estuvo dedicado a Camila Urioste, Premio Nacional de Novela 2017. Lo que algunos no saben es que detrás de ese galardón, hay una veta de poesía y dramaturgia riquísima. Y es que la escritura de la paceña ya tiene un largo recorrido, cuyos pasos se contonean entre una espontaneidad y un rigor que inevitablemente dejan al lector/espectador también pendulando entre el deslumbramiento y la duda. El Pacto, montada por Fernando Arze, quizás sea uno de los ejemplos emblemáticos en una literatura que no deja de seducir. Para continuar el hilo, les comparto una reseña, de hace un buen tiempo atrás, sobre esta última obra. El amor, ¿un pacto? ¿una batalla? En 1921, Otto Loewi brinda la primera prueba experimental de la mediación química en la transmisión del impulso eléctrico de una neurona a un órgano efector. Fue el primer paso de la ciencia para identificar y estudiar la importancia de los neurotransmisores en el funcionamiento del ser humano. Cuentan que Loewi soñó...
"Los libros de la mujer rota" es el nombre de la editorial chilena que decidió abrir su catálogo con una reedición del único título en la obra poética de la orureña Laura Villanueva (Hilda Mundy). El prólogo, en esta ocasión, lleva la firma de Edmundo Paz Soldán y la presentación se realizará el próximo 15 de mayo en Santiago. A continuación, una reseña/semblanza publicada hace varios años en LA RAMONA y el desaparecido (y extrañado, por supuesto) FONDO NEGRO. LOS MUNDOS DE HILDA MUNDY Mijail Miranda Zapata El 28 de enero de 1982 moría en la ciudad de La Paz, en la Casa del Poeta, la escritora orureña Hilda Mundy (N. del a. El texto fue publicado en conmemoración de esa fecha). La primera edición de su Pirotecnia, publicada en 1936, fue apenas reeditada en 2004 dentro de la colección Papeles de Antaño, de La Mariposa Mundial (con la producción de Plural Editores). Si bien un año antes Blanca Wiethüchter, en el primer tomo de Hacia una historia crítica de la lite...
RECORDAR PARA NO MORIR Mijail Miranda Zapata En 1985 Víctor Paz Estenssoro se dirigía a los bolivianos con aquella frase inolvidable “Bolivia se nos muere”. Era cierto, pero era sólo una de las tantas “Bolivias” posibles -la más visible, la oficial- la que agonizaba. Tuvieron que pasar casi dos décadas para que aquel vaticinio se repitiera. En octubre de 2003 una vieja Bolivia, ya arrugada y maltrecha de tanto oprobio y desesperanza, se doblegaba ante el aluvión rebelde, no sin antes arreciar la guadaña contra aquella vida que se sublevaba. En 2012 el periodista Boris Miranda (La Paz, 1984) nos sorprendía con La mañana después de la guerra (Editorial El Cuervo) , una reveladora recopilación de crónicas que escarba aquel complejo 2008 –con su toma de instituciones, persecuciones, terroristas, contraespionaje y masacres-, uno de los años más tensos de nuestra historia inmediata. Siguiendo esta ruta retrospectiva el paceño presentó hace algunas semanas su segundo ...
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